domingo, 5 de abril de 2009

Más allá que las cifras

Pues todos estamos acostumbrados a las estadísticas. Leemos en el informe de UNICEF que la desnutrición crónica en niños de menos de 5 años afecta al 49% de la población general de Guatemala, y al 70% de la población indígena. Decimos que "es tan triste" y a lo mejor apreciamos nuestra próxima comida un poco más. Cuando yo vi esa estadística me acordé de una experiencia que tuve recientemente.

Tengo un amigo aquí que tiene tres hijos, la más joven es una niña de cinco años de edad. Ella empezó la escuela hace tres meses y cada vez que les visito corre para traer sus cuadernos, para que yo pueda admirar sus letras. Me enseña cuáles animales vienen de África y cuáles de Australia (su animal preferido es el koala). Ha aprendido docenas de canciones - algunas muy largas - y siempre anda buscando una audiencia. Es una niña linda y muy pilas. En mi mundo una carrera prometadora la esperaría.

Esa niña es la niña de los ojos de su padre. Sus ojos brillan mientras la escucha con toda atención. Una vez me contó que la única cosa que quiere en la vida es poder alimentar bien a su familia. Un deseo simple que supongo cualquier padre pueda entender.

Mi última visita y su niña está enferma. Está sufriendo dolores de cabeza y carece de la energía que normalmente trae a la casa. Pregunto a mi amigo que le pasa a la niña. Y me presenta un listado de problemas de salud que padece. Hay algo más que él quiere añadir pero las palabras le duelen. Al fin, con su mirada fija al frente sin comprender, añade: "Y el doctor dice que está desnutrida".

Ni puedo imaginar como él se siente. Trabaja muchas horas por semana, laborando bajo un sol que pega. Sin embargo no ha podido ganar suficiente dinero para prevenir esto.

Supongo que son historias como ésta que componen el 49%.

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